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Misión una experiencia que transforma tu vida

JUMIFRA

https://youtu.be/_KmbnidLqGg
https://youtu.be/i1YbxJPYc00

«Llévame donde los hombres necesiten tus palabras, necesiten mis ganas de vivir, donde falte la esperanza, donde falta la alegría simplemente por no saber de ti.»

Mi experiencia aquí ha cambiado mi manera de pensar. Misión es dar lo mejor de ti y sacar lo mejor de todas esas personas que llegas a conocer, siempre compartiendo el mismo objetivo «DIOS.» Ser parte de esto, ser miembro de JUMIFRA me ha hecho crecer como persona y ha incrementado mi fe, me ha hecho vivir la necesidad, el cansancio, la pobreza, la humildad, el servicio y sobre todo EL AMOR DE DIOS transmitido en la sonrisa de un niño, en el abrazo de un joven, en la esperanza de un anciano, en el amanecer de cada día y en el canto de todos los pajarillos volando. Ahora comprendo lo que es el servicio, creía que ser misionera era simplemente «Ayudar», pero estar aquí es completamente diferente. Ser misionero es darte cuenta que la vida no es más que servir y el servir es alegría.

Hoy me tomo el atrevimiento de hablar por mis compañeros, sé que muchos de ellos como yo se han humanizado después de tocar las llagas de Cristo, al convivir con personas muy enfermas, ancianos olvidados y abandonados por sus hijos, sé que muchos de ellos se han transformado después de vivir como muchas personas viven en el mundo.

Sabemos que el encuentro que hemos tenido con Dios ha sido magnifico, que todos los dones que Dios nos ha regalado se deben compartir con los demás, nos hemos dado cuenta que la verdadera Felicidad esta en Dar, la gente de allá son personas sencillas, que nos ofrecen sus casas con todo el amor y es cuando descubrimos que ellos tienen postgrado, maestría y doctorado en generosidad.

Muchos de los que íbamos de misión, teníamos muchas ganas de hacerlo, queríamos ponernos de acuerdo con Dios, agradecerle, pedirle perdón por el tiempo perdido, pedirle ayuda para saber lo que teníamos que platicar con la gente, queríamos comprender por qué tanta generosidad en un mundo tan maltratado, queríamos aprender a amar. Por primera vez muchos de nosotros tuvimos que depositar toda nuestra confianza en Dios y así fue.

Hoy, después de todo lo vivido y experimentado concluyo que mi misión fue, no en uno y si en dos pueblitos abandonados: uno se llama San Juanito y el otro… mi propio corazón. Descubrí que mi corazón a veces es más desierto, más seco, más pobre de lo que imaginé, descubrí que todo lo que tengo afuera no llena, al contrario, puede estancarme. Solo Dios tiene el poder de inundarnos con la satisfacción, la felicidad y el amor. Él es el único que nos puede enseñar a ser como esa gente: desapegados, sencillos, alegres, verdaderamente generosos y felices. EL ES EL UNICO CAMINO VERDAD Y VIDA.

Solo me queda dar las gracias a todos los que hicieron posible una vez más esta gran experiencia, a los padres de familia por la confianza brindada y por los víveres que tan generosamente donaron, a todos los exalumnos por su apoyo y amor incondicional hacia JUMIFRA, a Fray Joel y Miss Lili por ser ese ejemplo y motor de esta misión, a todos los misioneros por darse la oportunidad de vivir esta experiencia, de compartir toda su juventud y sus ganas de vivir la vida y principalmente a Dios por ser el centro de TODO.

¡Gracias mi Señor por iluminarnos el camino y hacernos solo y simplemente Instrumentos tuyos!

Juanita